El capo tamaulipeco de 57 años de edad podría ser extraditado a México, siendo entregado a las autoridades mexicanas -que tienen órdenes de aprehensión vigentes en su contra- en un puente internacional de Matamoros, Reynosa u otra ciudad fronteriza o, si llegó a un acuerdo con fiscales estadounidenses, quedar en libertad en Estados Unidos.
“Es algo que no sabremos hasta mañana (hoy)”, dijo ayer una fuente de la Corte federal con sede en Brownsville, donde Cárdenas fue procesado tras su extradición en 2007.
De acuerdo con especialistas, el Cártel que dirigió Cárdenas ya no existe porque actualmente vive una guerra interna de células rivales y sus familiares que tomaron el liderazgo han muerto o han sido detenidos.
Aunque en julio pasado la Agencia Federal de Prisiones estadounidense (BOP, por sus siglas en inglés) reportó la liberación de Cárdenas, de inmediato actualizó su informe y estableció como fecha de liberación el 30 de agosto, que era el plazo original.
Según el protocolo de libertad para extranjeros, Cárdenas sería entregado hoy al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que a su vez lo presentaría a autoridades mexicanas, en un proceso que podría tardar varios días.
Si el acuerdo que hizo con los fiscales de la Corte de Distrito Sur en Texas -que se encuentra en un sobre sellado- lo contempla, el capo podría quedar libre en EU bajo el esquema de libertad supervisada.
Otra posibilidad es que se acoja al programa de testigos protegidos y desaparezca su rastro, salvo cuando alguna Corte lo requiera en casos específicos para testificar.
Fue detenido el 14 de marzo de 2003 en Matamoros, en un operativo militar que paralizó la ciudad fronteriza.
El jefe criminal estuvo detenido cuatro años en el penal de máxima seguridad del Altiplano, desde donde se presumía que mantenía el control del cártel.
No obstante, en 2007 fue extraditado a EU para enfrentar delitos federales como amenazas a oficiales del FBI y la DEA, tráfico de cocaína y contrabando de dinero.
En 2010, la Jueza Hilda Tagle lo condenó a 25 años en prisión, pero por recomendación de los fiscales, con quienes Cárdenas hizo el trato de declararse culpable, su sentencia fue reducida por buen comportamiento y se tomó en cuenta los años que estuvo en prisión en México.